martes, 19 de enero de 2010

Bogart eterno

Cuando Raymond Chandler creó el personaje de Philip Marlowe, ese detective privado canalla, con aire chulesco, ágil e irreverente en las respuestas, eficaz en sus investigaciones e irresistible para las mujeres, seguramente nunca pensó que el interprete que mejor reuniría todas esas cualidades sería Humpfrey Bogart. Pero así fue.

El Sueño Eterno obra del director Howard Hawks reunió de nuevo a Bacall y Bogart, tras Tener y no Tener, descubrimiento de la primera y unión para siempre de ambos tanto en la leyenda del cine como en su vida personal, en esta adaptación de la novela homónima (The Big Sleep) de uno de los autores principales del género policíaco americano.

Podríamos decir, y no nos equivocaríamos, que cuando visionas esta película admiras la narración rápida, las escenas que entran y salen sin apenas detenerse, los diálogos vertiginosos llenos de dobleces y sentidos figurados, la complejidad de una trama que crea en el espectador la necesidad de estar siempre atento a todos y cada uno de los nombres, detalles, apariciones y despariciones que se suceden en este baile de secuencias, sin apenas detenerse a reflexionar. Cuenta la anécdota que era tan enrevesado el argumento que hasta los propios guionistas no sabían quién mató a Owen Taylor. Sin embargo, por encima de todo y de todos (incluido Howard Hawks) destaca la figura de Humpfrey Bogart, o mejor dicho de Philip Marlowe.

Boggie fue aprendiendo el oficio de actor durante su dilatada carrera en la sombra hasta que fue descubierto para el cine, casi con la cuarentena cumplida, por Leslie Howard en el Bosque Petríficado. Después vendrían más papeles de criminal como el Último Refugio y su encumbramiento con el Halcón Maltés. Se convirtió en héroe romántico en Casablanca y se consolidó como estrella en la ya mencionada Tener y no Tener llegando al rodaje del Sueño Eterno en su mejor momento.

En este filme es cuando Bogart demuestra todas esas cualidades innatas y adquiridas a lo largo de los años, por formación, experiencia o azar (su manera de hablar, por ejemplo, es debida a una malformación en su boca). Su primera aparición en escena ya nos define el carácter de su personaje "No es usted muy alto", "Hice todo lo que pude"...Después su mirada, su media sonrisa socarrona, su manera de fumar, nos dicen más cosas de las expresadas con palabras, la escena de la librería, improvisada por el propio actor es de una genialidad increible, y por último, los intensos intercambios de golpes verbales con la Bacall, constituyen en sí mismas una de sus mejores interpretaciones. He aquí una muestra de los citados diálogos:

- Lauren Bacall: "No me gustan sus modales"
- Humpfrey Bogart: "A mi tampoco los suyos y no he pedido esta entrevista,a mi tampoco me gustan mis modales, me hacen llorar las noches de invierno y me importa tanto que le moleste como qeu se tome la sopa con tenedor"

- L.B.: Bien, hablando de caballos, antes de apostar me gusta ver como arrancan, cómo corren y cómo van en la carrera. Me parece que a usted le gsuta arrancar fuerte.
- H.B.: Por mi parte, creo que tiene usted cierta clase, pero no sé adónde puede llegar, ni cuanto puede correr.
- L.B.: Eso depende bastante del jinete.
- L.B.: Te olvidas de algo.
- H.B: ¿De qué?
- L.B.: De mí
- H.B.: ¿Qué problema tienes?
- L.B.:  Ninguno que tú no puedas solucionar.

Por todo ello, El Sueño Eterno se ha convertido tras el transcurrir de los años en una de las obras cumbres del género negro en el cine y, por supuesto, la gloria eterna para el gran Humpfrey Bogart.

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